Lo nuestro
Nada que celebrar este 20 de noviembre. Mas bien sería conmemorar, pero aún mejor si reflexionamos un poco sobre el significado actual de la revolución mexicana. Muchas plumas se han ocupado de ello durante todo este año y no pretendo repetir lo que ya se sabe. Que los objetivos primordiales de la Revolución no solamente no se han cumplido sino que en muchos aspectos la realidad actual es peor. Lo es porque ahora tenemos que sumarle la degradación social que implica el haber cedido nuestras conciencias y modos de vida a unos cuantos que detentan en y fuera de México todo el poder. Además, ahora tenemos peores prolemas de salud porque prácticamente nos alimentamos de una forma suicida con productos que ya no son naturales, puesto que todo está tratado químicamente o en proceso de estarlo. Y si no, díganme dónde se pueden conseguir tortillas hechas con maíz nixtamalizado con las fórmulas ancestrales (maiz NO transgénico, agua pura, cal y fuego). En dónde está la leche verdaderamente pura de vaca que no sea la orgánica.En dónde la fruta buena, madura y no cortada antes de tiempo, o los productos agricolas que no hayan sido tratados con químicos y así sucede con todo, el pan, los huevos, la carne toda, la acuática, aérea o terrestre. Dónde los médicos que saben de verdad medicina y no curar los síntomas. No van al fondo para curar y prevenir. Todo ha resultado un enorme negocio para farmacéuticas, laboratorios, fábricas de aparatos. Quien no tiene dinero no puede costear un tratamiento médico largo, y eso del seguro médico todos sabemos bien que no funciona correctamente. Estamos llenos de enfermedades, y las múltiples farmacias que existen dan cuenta de ello. En Colima hay muchísimas más farmacias que librerías o tiendas de buena música. Este fenómeno de haber dejado de ser verdaderos seres humanos, personas completas es mundial y la corrupción nos ahoga, pero es aquí donde vivimos y ciertamente es peor aquí que en otros paises donde no han permitido que sus tradiciones, sus modos de vida mueran en aras de una economía que sólo beneficia a los que ya tienen todo. Lo que se ha perdido es mucho y muy valioso, como la esperanza para todos aquellos que aún viven en el campo sin poder salir de su terrible realidad, para los que no ceden y quieren emigrar para no unise al narco, pero sufren explotación y muerte por ello, como la capacidad de solidarizarse en los hechos con las mejores causas, con los oprimidos, los ignorantes. La educación es un tema tan importante que mejor ni lo tocamos en este breve espacio. Baste con decir que en los hechos es un mito muy destructivo. Nos quieren así, ignorantes y cooperativos, consumidores y obedientes. Así nos pueden controlar mejor a través del miedo. Miedo a perder el trabajo, a no tener dinero ni influencias, miedo a enfermarnos, a no ser aceptados y a tantos otros. Para conmemorar la Revolución no se ocurre nada mejor que lograr unirnos y llevar a cabo otra revolución, esta vez sin el millón de muertos en la que vayamos por nuestro derecho a seguir siendo personas.
Nada que celebrar este 20 de noviembre. Mas bien sería conmemorar, pero aún mejor si reflexionamos un poco sobre el significado actual de la revolución mexicana. Muchas plumas se han ocupado de ello durante todo este año y no pretendo repetir lo que ya se sabe. Que los objetivos primordiales de la Revolución no solamente no se han cumplido sino que en muchos aspectos la realidad actual es peor. Lo es porque ahora tenemos que sumarle la degradación social que implica el haber cedido nuestras conciencias y modos de vida a unos cuantos que detentan en y fuera de México todo el poder. Además, ahora tenemos peores prolemas de salud porque prácticamente nos alimentamos de una forma suicida con productos que ya no son naturales, puesto que todo está tratado químicamente o en proceso de estarlo. Y si no, díganme dónde se pueden conseguir tortillas hechas con maíz nixtamalizado con las fórmulas ancestrales (maiz NO transgénico, agua pura, cal y fuego). En dónde está la leche verdaderamente pura de vaca que no sea la orgánica.En dónde la fruta buena, madura y no cortada antes de tiempo, o los productos agricolas que no hayan sido tratados con químicos y así sucede con todo, el pan, los huevos, la carne toda, la acuática, aérea o terrestre. Dónde los médicos que saben de verdad medicina y no curar los síntomas. No van al fondo para curar y prevenir. Todo ha resultado un enorme negocio para farmacéuticas, laboratorios, fábricas de aparatos. Quien no tiene dinero no puede costear un tratamiento médico largo, y eso del seguro médico todos sabemos bien que no funciona correctamente. Estamos llenos de enfermedades, y las múltiples farmacias que existen dan cuenta de ello. En Colima hay muchísimas más farmacias que librerías o tiendas de buena música. Este fenómeno de haber dejado de ser verdaderos seres humanos, personas completas es mundial y la corrupción nos ahoga, pero es aquí donde vivimos y ciertamente es peor aquí que en otros paises donde no han permitido que sus tradiciones, sus modos de vida mueran en aras de una economía que sólo beneficia a los que ya tienen todo. Lo que se ha perdido es mucho y muy valioso, como la esperanza para todos aquellos que aún viven en el campo sin poder salir de su terrible realidad, para los que no ceden y quieren emigrar para no unise al narco, pero sufren explotación y muerte por ello, como la capacidad de solidarizarse en los hechos con las mejores causas, con los oprimidos, los ignorantes. La educación es un tema tan importante que mejor ni lo tocamos en este breve espacio. Baste con decir que en los hechos es un mito muy destructivo. Nos quieren así, ignorantes y cooperativos, consumidores y obedientes. Así nos pueden controlar mejor a través del miedo. Miedo a perder el trabajo, a no tener dinero ni influencias, miedo a enfermarnos, a no ser aceptados y a tantos otros. Para conmemorar la Revolución no se ocurre nada mejor que lograr unirnos y llevar a cabo otra revolución, esta vez sin el millón de muertos en la que vayamos por nuestro derecho a seguir siendo personas.